El equilibrio entre resistencia y ductilidad en cadenas de elevación de alta calidad, como las G80 y G100, está fundamentalmente determinado por su tratamiento térmico. Lograr una mayor resistencia a la tracción (al pasar de G80 a G100) implica inherentemente compromisos metalúrgicos que impactan directamente en la elongación y la tenacidad.
Esta diferencia de ingeniería determina sus aplicaciones óptimas:
- Cadenas G80 (El modelo "Resistente"): Su excelente elongación las convierte en la opción preferida para situaciones de elevación dinámicas, de alto impacto o impredecibles (por ejemplo, construcción, astilleros, manejo de residuos). Su capacidad para absorber energía y deformarse antes de romperse proporciona una importante señal de seguridad visual y física.
- Cadenas G100 (La Especialista en Resistencia): Su mayor relación resistencia-peso es ideal para aplicaciones donde la capacidad de carga es primordial y los movimientos requieren mayor control (por ejemplo, grúas puente de precisión en fábricas, polipastos donde minimizar el peso de la cadena es beneficioso). El usuario debe tener en cuenta que su menor elongación implica que opera más cerca de su límite máximo después de la fluencia.
Para elegir el grado correcto, puedes seguir esta lógica:
Sin embargo, alguien podría considerar el temple únicamente para cadenas de eslabones redondos para lograr una buena dureza, aceptando una menor resistencia para algunas aplicaciones de cadenas transportadoras.
Es técnicamente posible alcanzar una dureza objetivo de aproximadamente 50 HRC mediante un tratamiento térmico de temple únicamente. Sin embargo, para cadenas que estarán sometidas a cargas dinámicas, omitir el revenido conlleva riesgos significativos de fractura frágil y un rendimiento impredecible.
La siguiente tabla compara las propiedades del acero en estado templado con las obtenidas tras un revenido adecuado:
Fecha de publicación: 19 de enero de 2026



